Sobre el cuerpo: En el aspecto físico, los efectos de esta piedra son muy amplios. Disminuye el dolor de gota, es buena para los dolores de estómago y para las enfermedades víricas. Aumenta la energía lo cual trae como consecuencia que una se sienta mejor. Además, ella incrementa la facultad regenerativa, las percepciones sensitivas y las actividades cerebrales.
Sobre los Chakras: La turquesa pertenece al Tercer Chakra, el del vientre, haciéndolo más energético. Da nuevas energías, neutraliza los bloqueos negativos y retorna la alegría de vivir. De manera general, tiene una buena influencia sobre todo en su aura. Es por eso que hay que aplicarlo lo más posible sobre el plexo solar. En astrología, esta piedra es asociada al signo de Virgo.
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